El adolescente somnoliento


Causas y consecuencias de la falta de sueño en los jóvenes, sintetizadas por una especialista de Fundación ADOS

La adolescencia es una etapa del desarrollo que se caracteriza por las pocas horas de sueño y la somnolencia. Según un estudio reciente, el 45% de los adolescentes refiere padecer somnolencia diurna al menos una vez a la semana. Sumado a esto, otros estudios han demostrado que aunque los adolescentes duerman la misma cantidad de horas que los niños por noche, los jóvenes presentan mayor somnolencia durante el día.

¿A qué se debe este fenómeno tan característico de la adolescencia? Estudios longitudinales de sueño han demostrado que durante la pubertad aumentan los requerimientos de sueño a más de 9 horas por noche, inclusive algunos jóvenes necesitan alguna siesta diurna. La principal causa de somnolencia en los jóvenes es la falta de horas de sueño durante la noche. Esto se debe tanto a factores extrínsecos (como actividades escolares, sociales, deportivas  y una inadecuada higiene del sueño) y factores intrínsecos relacionados con lo biológico.

Dentro de lo biológico, se conoce que durante la pubertad se produce un cambio en el ritmo de secreción de la melatonina, hormona secretada por la hipófisis al exponerse a la oscuridad, y que desencadena el sueño. El retraso en la liberación de esta hormona en los adolescentes es lo que produce mayor latencia para el inicio del sueño, así como un despertar más tardío. Este cambio en el ritmo circadiano es opuesto a las demandas extrínsecas en esta etapa de la vida, como un comienzo más temprano de las clases, resultando en una disminución de las horas totales de sueño diario. En resumen, un adolescente debe despertarse y estudiar a una hora en que sus cuerpos deberían estar durmiendo.

Aunque la falta de sueño es la causa más frecuente de somnolencia en adolescentes, durante esta etapa pueden observarse también trastornos  del sueño, como el síndrome de la fase del sueño retrasada, el insomnio, el síndrome de apneas obstructivas del sueño, la narcolepsia, entre otros.

El “síndrome de la fase del sueño retrasada” se estima que ocurre en el 5 – 10% de los adolescentes. Se caracteriza por la persistencia de un retraso de al menos  2 horas con respecto a la hora de sueño deseada, alterando las actividades diarias habituales. Cuando estos adolescentes se acuestan a la hora en la cual habitualmente les alcanza el sueño (cerca de las 3 AM), refieren no presentar dificultades para conciliar el sueño ni para mantenerlo. Si se les dificulta despertarse a la mañana para iniciar sus actividades escolares.

Síntomas de insomnio se presentan en el 25 – 34% de los adolescentes (dificultad para conciliar el sueño, permanecer dormido o despertarse temprano en la mañana). Es el resultado de una combinación de factores predisponentes (genéticos, trastornos médicos o psiquiátricos, trastornos del sueño), de factores desencadenantes ((estrés, enfermedad aguda) y factores perpetuadores (malos hábitos de sueño, uso de cafeína, entre otros).

Independientemente de la causa, la falta de sueño trae consecuencias negativas en los adolescentes, incluyendo dificultades académicas, trastornos del estado de ánimo e incremento de las conductas de riesgo.

El rendimiento académico se ve claramente afectado por la falta de horas de sueño. En Estados Unidos, el 28% de los jóvenes refiere quedarse dormido al menos una vez a la semana en la escuela y obtienen menores calificaciones que los jóvenes que duermen una cantidad de horas adecuadas.

Para asesorar a los jóvenes en cuanto al sueño, primero es necesario realizar una adecuada historia clínica que nos permita diferenciar entre sueño insuficiente, una higiene inadecuada del sueño y trastornos del mismo. El manejo de estos problemas implica detectar factores que puedan afectar el sueño, mejorar la higiene del mismo,  mantener un cronograma de sueño consistente y si es necesario, aumentar las horas totales de sueño.

Reconocer el problema de la somnolencia como una barrera para el óptimo desarrollo de los jóvenes ayudará a reducir al menos alguna de las dificultades que pueden presentarse en esta etapa crítica del desarrollo.

Resumen y traducción: Julieta Nachajón, médica especialista en Adolescencia de Fundación ADOS para la salud integral del adolescente

Fuente: Moore, M. Meltzer, L. The sleepy adolescent: causes and consequences of sleepiness in teens.  Paediatric Respiratory Reviews (2008) 9, 114-121.

Foto: Morguefile Free Photos

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